Cada herramienta resuelve una parte. Esto es qué hace cada una, dónde falla y cuándo conviene Zas. Sin inflar nada: Zas es un servicio alojado, no es de punta a punta, y los archivos se borran a los cinco días.
Para el mismo trabajo, sí: enviar un archivo grande por un link, sin que la otra persona tenga cuenta. Zas suma que funciona en los dos sentidos entre tus propios dispositivos, no solo de vos hacia afuera. Con Directo enviás hasta 10 GB. El archivo se cifra en tu dispositivo antes de salir y se borra solo a los cinco días, así no queda nada juntando polvo en un servidor.
AirDrop es excelente entre dispositivos Apple pegados. Zas es el puente cuando los aparatos no se hablan: iPhone a Windows, Android a Mac, teléfono a navegador. No reemplaza a AirDrop, lo completa donde AirDrop no llega. Y arranca desde el navegador, sin instalar nada del otro lado.
Drive y Dropbox son depósitos: guardás, ordenás carpetas y pagás por conservar todo para siempre. Zas es un pasillo, no un depósito: las cosas pasan, se usan y se van. Cuando solo querés que un archivo llegue del teléfono a la compu ahora, no hace falta montar una cuenta ni acumular otra carpeta más.
Todo se cifra en tu dispositivo antes de salir; los servidores reciben bytes cifrados, no nombres ni vistas previas en claro. Un servicio separado deriva las llaves de cuenta, por eso Zas no es de punta a punta y no lo afirma: somos honestos con eso. A los cinco días el envío se borra, así que tampoco queda en riesgo.
No para empezar. Abrís zas.red en los dos dispositivos y ya enviás. Una sesión anónima permite hasta 30 MB por dos días; con cuenta gratuita subís el límite y la duración. Hay apps de iOS y Android si las querés, pero el navegador alcanza para la mayoría de los casos.